TodavÃa quedan caballeros, de los que se bajan de auto para abrirte la puerta, de los que te pasan a buscar por la puerta de tu casa cuando van a salir, de los que se puede conversar de lo que sea mirándolo a los ojos, y sentir que estas bien acompañada,
De los que te ofrecen la carta del restauran sin precios, y te corren la silla para que te sientes, detalles, y mas detalles.
Anoche Salà con ese caballero de pelo blanco como la nieve con esos ojos verdes hermosos y esos rasgos de Tano que tanto amo.
Me dijo me acompañas a cenar, como lo hacemos siempre que venÃs, los dos solos, como en los viejos tiempos, y bueno como decirle que no, que fuera solo para mi durante una noche, es algo que habÃa deseado desde chica, salir con el siempre fue sinónimo de salir bien acompañada.
Por supu, me paso a buscar, la compañÃa perfecta, camino al centro me invito a tomar algo primero, después a cenar parte del ritual de la salida con el siempre involucro esa casuela de mariscos, o rabas, y una botella de vino blanco frió Torrontes, es definitivamente el único hombre con el cual puedo tomar algo de alcohol, y morirme de risa si me marea, elegir juntos el postre o ver la cara que me pone si le pongo mucho hielo a la copa de vino, ese gusto por las cosas caras se lo debo a el, que es parte de mis genes, su forma de reaccionar antes las cosas. Su mirada en algunos momentos.
Amo sus manos gastadas, esas manos de trabajador, su sonrisa, sus detalles su constantes preocupación porque estemos bien y no nos falte nada, siempre encuentra la forma de solucionar los problemas de demostrar que nos tiene en cuenta.
Un dÃa cuando cumplÃa mis 32 me encontré con una carta escrita 5 dÃas después de mi nacimiento, de mis abuelos paternos felicitando a mis padres por mi nacimiento, esos abuelos de Alberti que jamás habÃa conocido, que querÃa conocer este año para sentir que mis 32 podÃan marcar la diferencia de muchas cosas, año de cambios, pero no me pude prever cuantos cambios. Fue un placer poder ir al Pueblo donde nació, el obtener una copia certificada de su partida de nacimiento, ver la casa donde nació, el pueblo, era como entrar en la maquina del tiempo, como tomar sin querer parte de su historia mucho antes de que planeara nacer y hacerla mÃa. Los Sándwiches de miga mas ricos que comà en mi vida los comà en una panaderÃa de pueblo en Alberti.
Llegue en busca del abuelo que nada supe, Del abuelo de Sicilia que nunca conocÃ, del que tengo tantos interrogantes, y empecé a rodar por el pueblo que sobre la hora de la siesta estaba en silencio con los comercios cerrados, con esa gente que se sienta al frente de la casa a tomar mates y conversar, esta gente de pueblo que te ve la cara de visitante, pero te reciben y tratan de tal manera que te hacen sentir bienvenido.
Llegue con la carta que tenia 32 años igual que yo, buscando algún familiar perdido, y encontré y conocà a mi prima, quien tomo la carta entre sus manos y dijo con los ojos llenos de lagrima, esta carta la escribió mi madre tu tÃa, la que ya no esta, y sentà como el tiempo jugaba una mala pasada a los sentimientos, las letras de una tÃa que no esta, la familia alejada que no conocÃa, y la pregunta del millón si sabia algo del abuelo que solo era en mi vida un signo de interrogación, Miguel Dijo , Miguel Rei, Por lo menos tenia nombre, pero solo 6 meses después de encontrar su nombre podÃa sentarme con ese hombre que tanto amo de cabellera blanca y preguntarle que se acordaba de su padre.
Ese padre que solo vio de chico un par de veces, y del que nunca se supo nada mas. Ese padre que hizo tanta falta, pero no creo en el excusas para no ser buen padre, y eso lo puedo decir yo a ciencia cierta, porque sentarme a conversar con el siempre se han vuelto en un placer, una excusa para sentarnos a conversar como adultos, sintiéndome la mujer mejor acompañada de todas, caminar a su lado, acompañarlo al tragamonedas, se vuelve una odisea que disfruto a mas no poder, este hombre que cree en las energÃas tanto como yo, que puede decir a ciencia cierta, cuando tiene o no mala onda, cuando le borran o no los iconos del tragamonedas, mi desesperación por perder aunque sean 5 centavos lo sacaban de onda, pero fue un placer compartir como lo hago cada vez que viajo a verlos, esa noche con el.
Anoche compartà la cena con el, hacia tiempo no lo hacia, y me causaba gracia descubrirme en actitudes y gustos igual a el, tan distintos y parecidos, no en vano llevo su sangre en mis venas, no en vano tengo tenemos el mismo apellido, puedo decir con esta sonrisa enorme Anoche Salà a cenar y conversar con mi Padre, Hoy la inmortalizo en estas paginas en blanco, como hago con todas las cosas que tienen un lugarcito en mi corazón, este corazón que aprendió a confesarse, por eso les estoy dejando impresa mi noche de ayer con el, al que amo con todo mi corazón.
Daph, 25-03-06
