Cuando llega el frio. (Tristezas, silencios.)
Empezaba a hacer frÃo, todos los dÃas se necesitaba aun más la excusa para un abrazo de oso, caricias que se dan espontáneamente que no se piden, que llegan colmando el aire de contención de presencias que se burlan de las situaciones ridÃculas que marcan el ritmo de la rutina y el silencio.
Esos primeros momentos… se borraban se escurrÃan como agua entre sus dedos, uno a uno se esfumaban los detalles. Pronto se descubrió luchando por encontrarle un sentido a cada silencio. Buscaba el camino de vuelta a la sensación de las primeras caricias de ese primer beso.
Justo en el punto donde trataba de encontrar todo un camino colmado de respuestas, se sentó en el sofá tomo consciencia de ese estado de soledad, podrÃa tener una multitud a su alrededor y una vez mas se sentÃa sola, como si precisase el regalo que pudiera sacar lo mejor de su persona, una fracción de tiempo que le diera una señal para descubrir que actividad pudiera hacerla sentirse especial única. Ella sin esa sensación de tristeza, de fracaso.
Fracasar que implicaba para su alma, no ser reconocida, esa sensación de volverse transparente por momentos silencios de las palabras que nunca dijo por pensar tres veces si eran correctas o no.
Busco y revolvió entre los recuerdos escarbando entre la basura de los errores, encontrar, luego de una difÃcil búsqueda colma de un valor especial las letras encontradas. Donde quedaron las palabras que descarto el dÃa dejo creer en ella en los dones que tenia al alcance de la mano.
Silencio de caras largas de lágrimas contenidas, de frÃos de abrazos a oso ausentes, donde empezaba su alma a buscar el camino de regreso a ese espacio colmado de diálogos y sonrisas. Donde quedan las manos frÃas que congelan hasta mi alma con esa eterna prisa.
No encontraba espacio de contuviera el nudo en la garganta silencios de las palabras que solo salÃan en forma de rugo por poder hablar sin gritar presa de los temores de vivir una y otra vez buscando frases para rescatar en medio de los escombros de las ruinas de los castillos que cayeron a sus pies antes de llegar a la torre para pedir que vinieran en su auxilio.
Escarbo entre sus temores los mas frÃos, esos que provocan ese frÃo que congela hasta el corazón, frÃo de hielo transparentemente frÃo, a veces blanco a veces azules, que se convirtió en rojo el dÃa que recordaba la perdida de las vidas que no fueron, siempre las penas la llevaban a ese punto del camino. Como si el dolor partiera de aquel momento una y otra vez.
Ya no quedan espacios, ni recuerdos por revolver, una que otra especie de sensación de vacÃo de temor de compromiso con el alma que busco con tanto ahÃnco, ladridos de perro triste buscando un poco de calor para sentirse contenido, en que idioma debÃa hablar en que espacio en que tiempo la sonrisa detrás de las palabras perdió el sentido.
Silencio en medio del frÃo de este invierno en diciembre, cristales empañados, se acerca un nuevo año, espacios prestados reclamados en momentos en que el otro no ser no da lo que uno ha deseado sin decir que espera el alma de calla, que espera el alma de gruñe sin decir las cosas en un tono que sea amistoso, porque agredir sin conversar, porque no podÃa borrar la mirada perdida en medio de la tempestad.
Siguió en silencio los meses pasaron, lloro en silencio, pensó en silencio, murmuro en silencio, rogó en silencio, agradeció en silencio, el frÃo en sus pies aumentaba, faltaba el abrazo, se perdió en silencio en espacio y tiempo.
Dejo su alma en aquel sofá, presa de sus miedos dejo de hablar, el miedo a no poder ser madre, el miedo a dejar de ese esa hija que nunca dejo de llorar, llantos de dÃas en silencio en medio de su soledad, el miedo a las alturas aunque encontró la manera de poder volar, ser alas de libertad, letras incansables que pueden ir mucho mas allá, miedos que la dejaron en silencio cuando deberÃa una y otra vez gritar.
Se anudo la garganta, no tenia palabras, se reconoció a si misma tan frÃo como la nieve que no llegaba a golpear en la ventana, la mirada ausente, la cabeza baja, no dijo palabras no susurro por la mañana se alejo en silencio dejando el cuerpo llevándose el alma, temÃa alejarse pero no dudo, la vida se aleja, el espacio queda, sollozos callados
Fue presa de sus penas gano la tristeza.
Daph.
28-12-07

