16-04-08
Un dÃa como hoy morÃa un tal Nino Bravo, se hundÃa el titanic, nacÃa, un ilustre desconocido, alguien iniciaba algún viaje, y ese ser que solo unos pocos conocieron, le daba un nuevo sentido a la palabra Amar.
Caminaba a paso tranquilo, con la mirada perdida en otro tiempo en un espacio sin tiempo, parecÃa que sonreÃa, preso de algún recuerdo que le creaba esa sensación de bienestar que precisaba su alma.
Pablo se habÃa sorprendido, pensando en esa escena que se repetÃa una y otra vez en su mente y que provocaba ese revuelo de atracciones, hormonas dominando las sensaciones, pasión, las sensaciones se agolpaban es su mente, corazón y estomago al mismo tiempo, creando una revolución de sus sentidos, generando esa sensación eléctricamente atractiva en cada parte de su cuerpo.
ReconstruÃa cada tramo del encuentro, la mirada, esas lagrimas recorriendo su mejilla, esa sonrisa entre tÃmida y nerviosa, y el timbre triste de su voz.
Esa imagen... verla pasar tan lentamente lo hizo volver solo para saber quien era, termino reconociendo entre sonrisas que se marcho de allà sin siquiera saber su nombre.
Fue entonces en ese momento en que se reconoció para si que no tenia nombre que decidió ponerle uno, se llamarÃa SofÃa, Anna SofÃa, para el ya tenia nombre solo faltaba recibir su llamada.
Esa noche se hizo algo difÃcil conciliar el sueño, la cama por primera vez en mucho tiempo, le parecÃa enorme, se preparo un emparedado, que se transformo en su cena mientras miraba algo de televisión, el piso tenia ese silencio y el orden que habÃa decidido, para cada ambiente.
En el cuarto, del medio del pasillo, su fiel compañera, regalo de su padre, en la familia por mas de una generación,como le recalco su padre el dia que se la regalo.
Hoy, no podÃa pensar en ella, su mente tenia nuevas sensaciones que lo tenÃan embelezado.
Cerró los ojos un momento, su cuerpo parecÃa desvanecerse en el sofá, del cansancio, sintió paz al recordar ese rostro, suspiro entre dormido, y termino por entregarse sin pretextos a los brazos de Morfeo.
Once dÃas, habÃan pasado, desde aquel dÃa SofÃa jamás habÃa llamado.
Sin proponérselo, Pablo habÃa incorporado a su recorrido casi diario en diferentes horas, el paso solicitado por su corazón por ese punto de encuentro, mas de una vez el corazón se le aceleraba cuando parecÃa descubrir su imagen una vez mas, pero pronto pasaba de la ilusión al desengaño al comprobar que una vez mas no era ella.
Una tarde de esas que pasaba buscándola aun sin buscar, descubrió a un viejo amigo, y saludo mediante se sentaron a tomar un café, para hablar del tiempo que ya no es, y cuando llegaban a la conclusión que ya nada era tan bueno como ayer.
Pablo sonrió y no pudo contenerse.
Puedo contarte algo?; - pregunto como un niño que hace una introducción antes de contarte una travesura.
El amigo no pudo menos que sonreÃr al sentirse niños otra vez, como si el tiempo los convirtiera por un instante en niños en ropas de adultos, Cuéntame, que hiciste esta vez, que rompiste?...
Pablo, decidió hablar sin frenar un solo pensamiento, Me enamore perdidamente de una mujer que solo vi unos minutos en mi vida.
La vi pasar, y no pude seguir mi camino sin preguntarle si podÃa ayudarla, la vi triste, sola, y me acerque a ella, conversamos, con los nervios creo que casi no la deje hablar le di mi tarjeta para que me llamara, y antes de irme le robe, el beso mas dulce que me dieron en mi vida.
Once dÃas después sin saber su nombre, y sin ninguna llamada, sigo sin poder olvidarla, dime por favor que es una locura, que es un grito desperado de mi alma, para no perder al adolescente alocado que todo llevamos dentro...
Suspiro como un adolescente y dijo, eres a la primera persona que se lo cuento, siento que me he sacado una mochila, muy pesada de los hombros, precisaba escucharlo para terminar de entender que fue real que existe que en algún lugar esta la otra parte de la historia que hoy te puedo contar.
El amigo sonrio con esa complicidad que solo lo saben hacer los buenos amigos y respondio - No estas loco, ni sos un adolescente alocado, estas vivo, y esas escenas, esos momentos, son los que le dan sentido a esta vida, y sabes que, si es la Mujer de tus sueños, cuando menos la esperes, aparecerá, no se bien porque pero el que espera desespera, y cuando nos libramos de la carga de las expectativas, es cuando, el destino Dios, o las energÃas toman el cause que deben tomar.
Déjalos ser libre, guarda, y valora, lo que viviste aunque fuera por unos minutos, muchos pasan por esta vida sin vivir jamás un décima de lo que sentiste en ese momento.
Extendio la mano y la apoyo en el hombro de Pablo, y agrego me entiendes verdad, no cambies nada solo es cuestion de aprender a esperar.
Pablo sonrió, y comprendió que cada escena, cada gesto, cada palabra, estaban allÃ, para enseñarle algo mas, que tal vez si los dejaba libres, retornaran a el de la mano de esa mujer fugaz que resucito en el al adolescente deseoso de enamorarse una vez mas.
16-04-08
