Mi mano izquierda era la protagonista de mi atención, sonreía mientras miraba ese nuevo anillo en mi dedo anular.
Parecía tener el tamaño justo el talle exacto, tantas cosas habían cambiado tan rápido, pero por primera vez se había producido ese cambio de velocidades en mi vida, y lo mas importante me sentía feliz.
Pablo, reapareció una tarde de domingo, me sorprendió, con los ojos cerrados saboreando un café en una de esas terrazas del barrio judío en el casco viejo de Girona, ese domingo había apagado el móvil, y me dedique ese momento a encontrar mi propio silencio, y meditación.
Donde estabas escondida que no te podía encontrar?, _ Pregunto Pablo con una voz suave y apacible. Sonreí antes de abrir los ojos, pensando en el reencuentro con algún amigo, y me tome mi tiempo para abrirlos una vez mas.
Shhh,- respondí, dame unos segundos, que este es mi día, no me lo quieras alterar, con tu ansiedad, por el reencuentro, siéntate a mi lado, pide un café ya podremos conversar.
El silencio, parecía no retraerse ante mi calma, por primera vez no pensaba en nada y era libre sin importar quien a mi lado pudiera estar.
Cuando abrí los ojos, y lo vi sentado, a mi lado, se me acelero el corazón, pero mantuve, la calma, solo me miro en silencio, y sonrió.
Es para mi un placer, encontrarte, aquí, así, y con tanta calma, se detuvo el tiempo para mi esperando tu llamada, pero por favor no lo tomes como un reclamo, es solo parte de mis ganas de poder conocer algo mas de ti.
Hizo silencio, y de mi boca no se escucho, palabra alguna, pero el corazón desbocado, parecía salirse de si.
Si apenas pasaron unos segundos que parecieron siglos, solo atine a decir, Disculpa por no llamar, es que hubo muchos cambios en mi vida, y medio de ellos perdí de vista tu teléfono.
Pero, estas bien?- pregunto, entre intrigado y preocupado.
Ahora, si, el día aquel que nos conocimos, mi vida era una constante revolución de cambios, y sentimientos encontrados, tengo esclerosis múltiple, mi madre esta en tratamiento, con quimioterapia, por cáncer de medula, no se si estaré a su lado ese ultimo día, y mi vida esta en un replanteo, contante tratando de vivir día a día, como el ultimo de mi vida, no pude evitar que una lagrima furtiva, se escurriera por mi rostro, ya vez siempre termino llorando cuando te veo, si eres como el muro de mis lamentos, y eso que apenas nos hemos visto aunque sienta en tu mirada el reencuentro con alguien con quien ya he estado antes. Suspire, tratando de reponer el aire que faltaba en mi garganta hecha un nudo.
Ahora mismo, te abrazaría con todas mis fuerzas y no te soltaría mas, hasta que repongas las tuyas, y me regales a cambio una sonrisa, se acerco y me contuvo de tal manera, que perdí la noción del tiempo, todo pasaba tan rápido a su lado, pero no me llene de interrogantes y si le di lugar a su paz, que fue acallando mis temores.
En menos de un mes, un viernes Poco antes de mi cumpleaños, bajo los árboles de Can Jepet la masia, cómplice de nuestro primer fin de semana juntos, donde fuimos mas sensación y placer que personas en un pueblito perdido de Cataluña, con la complicidad, de una excelente anfitriona, el juez de paz, del pueblo, nos unió en matrimonio, en compañía, de nuestros seres queridos.
A este lugar, al que volvemos para reanudar nuestros votos cada año, llegamos un día dos y volvimos al próximo año tres, amándonos y cuidándonos un día a la vez.
El cuarto llego de sorpresa cuatro años mas tarde que el primero, recuerdo la cara de Pablo mientras esperábamos el resultado del test.
Nuestros hijos, aprendieron que nada es perfecto, que sin importar las limitaciones de mi cuerpo, que nos sorprende con cambios cuando menos lo esperamos, papa, nunca deja de mirarme con esos ojos de enamorado, de contenerme, no me ha dejado sola ni un instante, fui parte de sus viajes, me guía, y refuerza mis ganas de vivir cuando bajo los brazos.
Aprendimos a estar en silencio, bajo el árbol de esta masia, donde prometimos estar juntos en las buenas y en las malas. Sonríe, y me susurra al oído que me ama, como el primer día, y concluye, no pienso perderte de vista, porque si no pierdes mi numero y no me llamas. Y sabes que no me gusta esperar.
Pablo me fue presentando su grupo de amigos, cuando nuestros hijos crecieron, y volaron lejos del nido, no nos sentimos solos, y les dimos la libertad, para ver el resultado de la educación que de niños le pudimos dar.
No tardaron en regresar acompañados, a presentarnos, sin darnos cuenta, éramos dos orgullosos abuelos, en las visitas cada tanto de nuestros nietos. Para ellos era normal ver a la iaia, en silla de ruedas, y eso no era ningún obstáculo, para los mimos, y las conversaciones.
Pablo, mi ángel no dejo de cuidarme, ni un solo día de mi vida, de incentivarme para que me cuidara, como decía el era un regalo de Dios, permitirle que me cuidara, cuando mis brazos, ya no respondían, me cortaba la comida, y sin dejar de estar acompañados, podíamos ser nosotros.
Un día, cuando cumplíamos 35 años juntos, nuestros retoños ya crecidos y acompañados, nos organizaron una fiesta sorpresa, con la complicidad, de nuestros amigos.
Llegamos como siempre esperando encontrar la paz de nuestra segunda casa, testigo de tantas situaciones placenteras de nuestra vida, todo estaba en silencio como siempre, la casa enorme tenia encendida una luz en el comedor, y los fuego a tierra encendidos, algo de música casi silenciosa de Nano Serrat, y en la mesita al lado del fuego a tierra, una botella de Champagne, y una tarjeta que tenia, nuestros nombres escritos.
Dejamos las maletas, a un costado, y nos acercamos para abrir juntos ese sobre, tenia solo una tarjeta, una pareja de ancianos que parecían felices como nosotros tal vez, en la segunda hoja solo una frase, AMAR ES DAR.
De mas esta decir que esa frase definía nuestros 35 años juntos, Pablo, me abrazo, como esa primera vez, aun después de tanto tiempo, sus besos, me robaban suspiros, mi cuerpo podía ir acallándose, mi amor por el crecía cada vez que tenia a Pablo a mi lado, tal vez por eso, nada freno nuestras vidas ni lo impredecible de esta enfermedad.
Esa noche dormimos abrazados, como la primera vez, que estuvimos juntos en este nuestro lugar, a la mañana temprano, Pablo se despertó antes que yo, dijo sentir ruidos, pero que me quedara en la cama que desayunaríamos juntos, me pareció escuchar alguna voz más, pero no le di importancia, seria personal de la masia, y me quede dormida.
Segundos mas tarde el murmullo crecía, y despertó mi curiosidad, me acerque con la silla a la ventana del cuarto que daba al viejo árbol que tanto significaba para nosotros, y uno de mis retoños, colgado de sus ramas colgaba un cartel que tenia nuestra frase escrita AMAR ES DAR: felicidades.
Me asome un poco mas y vi a los amigos sentarse, en las sillas, bajo aquel árbol, mi otro hijo, colocaba unos alta voces, un poco mas allá, Serrat empezaba a cantarnos nuestras canciones en aquel nuestro lugar una vez mas.
Tanta demostración de afecto me desbordo, y no pude menos que llorar, justo en ese instante, como si supiera, cuando derramo una lagrima, Pablo apareció en el cuarto, y solo atino a decir, Los has visto?; están aquí por nosotros, para compartir este día con nosotros, tienes que poner cara de sorprendida, y no llores, que no puedo resistirme a tus lagrimas aunque sean de felicidad, o tendré que pedirte que me ames y pueda estar a tu lado 35 años mas.
Dios, que nunca nos abandona, que nos da señales una y otra vez, dejo a mi paso este Ángel, que me cuido como nunca nadie lo hizo, ni lo hará, extendió mi expectativa de vida, me guió para que no dejara de hacer cosas que me hicieran feliz, cuido en mi los detalles, saco día a día lo mejor de mi, no me impuso, su punto de vista, ni me obligo a nada, me conquisto día a día, dando lo mejor de el, y le dio total sentido en estos años a estas palabras, porque para estos 35 y tantos años juntos, fue un placer repetirnos cada mañana como un mantra sagrado.
AMAR ES DAR.