“Todo depende del cristal con que se mire”….
Alba apoyo su mano sobre el cristal frio y empañado por el calor de la casa, cerró los ojos, como si pudiera con ese sencillo gesto ponerse en contacto con aquellos seres que estaban tan lejos pensando como ella en un reencuentro.
Como si el tiempo se detuviera, podía convertirse en un instante guardado tal vez para la eternidad de sus pensamientos, transformado en letras, para no olvidarlo o reencontrarse con ese sencillo gesto de contacto con el mundo y ese espacio que se habría ante sus ojos, porque
si lo sentía en su corazón.
Segundos que se volvieron tan potentes con tanta energía que podía crear a través del cristal un haz de luz desde infrarrojos a ultravioletas, arcoíris de un reflejo de luz de aquella tarde de invierno en diciembre.
Aisló en ese instante todo sonido, todo recuerdo, todo pensamiento y fue solo la sensación de frio en la palma de su mano, su mano pequeña y fría, “Manos gorditas” y frías como sapitos en invierno.
Cerró los ojos una vez más para disfrutar con cada sentido la sensación de ser mas luz que ausencias, mas presencia que oscuridad, y fue fantástico sentirse libre para ser algo más que una mano en un cristal.
Sintió la sensación de ser sentimientos en la garganta convertida en un nudo de sensaciones encontradas, una lágrima furtiva recorrió su mejilla, y con la otra mano sin despegarse del cristal se seco el rostro, y suspiro.
“Sé que ahí estas”, se escucho susurrar, que como yo pones la mano en el cristal, en esta preciso momento, piensas en alguien como lo hago yo, alguien sin nombre, sin rostro, sin cosas en común, tal vez caminemos paralelamente en esta vida, y solo este instante nos pueda unir, la sensación de saber que ahí justo detrás de ese cristal esta el fiel reflejo de mi alma me conforta, tanto como me entristece y me deja en silencio sin pensar en nada solo sintiendo el murmullo del alma mía.
La sensación fría del cristal, le dio escalofríos, pero no desistió fue más fuerte su deseo de no perder el contacto con esa percepción mas allá de toda lógica.
La mano en el cristal fue más que una frase, un momento, un retazo del lienzo de ese nuevo día, fue quizás la conexión con esta nueva energía que podía hacerla mirar mas allá de lo que ven los ojos, más allá de sus sentidos y pensamientos.
La intuición se volvió un aliado de su imaginación, y un simple acto para muchos sin sentido una puerta a la libertad de su alma en busca de inspiración.
Porque, así lo siente mi alma… - pensó Alba.
“Bendito aquel que puede hacer de simples actos de la vida algo que valga la pena recordar,
El placer de simple toca a mi ventana una vez más.
Porque si lo siente estas manos que recuerdan ese instante y no pueden dejar que moverse sobre el teclado haciendo letras cada segundo de simplezas.
Cuesta, pero hoy con la mano lejos del cristal, pero con la sensación de haber vuelto eterno un simple instante que pudo haberse perdido sin más, sonrío suspiro y cierro los ojos
Gracias por estar viva, libre y con mis cinco sentidos una vez más”.
Daph.
